¿Por qué la gente sigue yendo a jugar al bingo?

Hace unos años, las licencias de los Bingos porteños vencieron y Lotería Nacional ordenó el cierre de estos lugares. Ahora, los edificios que albergaban estas casas de juego fueron reconvertidos para dar lugar a diversos rubros que nada tienen que ver con la actividad que solían ofrecer. Sin embargo, eso sucedió solamente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, del otro lado de la General Paz y del Riachuelo el panorama es diferente.

La provincia de Buenos Aires aún cuenta con 46 bingos distribuidos en 32 de sus partidos. En esos lugares, la gente sigue yendo como en algún momento lo hacía en la Capital Federal. Pero, ¿a qué se debe este fenómeno?

Una cuestión de gustos

Argentina siempre fue un país que le gustó las apuestas y el juego. No por nada, el hipódromo de Palermo sigue en funcionamiento después de casi 150 años. Y, si bien hay personas que prefieren jugar a las Loterías Mundiales, otras prefieren sentarse en una sala de Bingo. Eso se debe a la simplicidad del juego y al hecho de que el cartón no es muy caro.

Hay personas que lo toman como una salida en pareja, sobre todo la que es mayor de edad (el promedio de edad de los asistentes es de 45 años, pero no suelen encontrarse personas que superen los 35). Además, el bingo se suele considerar como un juego de azar más “inofensivo” que la ruleta o las tragamonedas, por lo cual es mucho más fácil ver personas que no lo rechazan.

Hora de comer

Las empresas que se dedican a los juegos de azar saben la importancia de mantener a las personas dentro del lugar. Después de todo, mientras más tiempo estén en el bingo, mayores son las probabilidades de que sigan jugando. Y una de las estrategias más comunes para lograr eso es ofreciendo comida a precios módicos, permitiendo que los jugadores no tengan que ir a gastar dinero en otros lugares.

A simple vista parecería ser una pérdida de dinero, pero si tenemos en cuenta que son las mismas empresas las que operan estos restaurantes o buffets internos, el ingreso que se pierde con los alimentos se recupera a crecer con el juego.

Otras alternativas

En su momento fue una decisión polémica, pero hoy en día no es extraño asociar a los bingos con máquinas tragamonedas y algún otro juego de azar. Si bien el bingo se sigue manteniendo como el juego estrella de estos lugares, ahora las personas que deseen tener una experiencia más cercana a un casino las pueden tener en alguno de los muchos lugares que se encuentran dentro de la Provincia de Buenos Aires.

En algunos lugares incluso se ofrecen televisores para poder apostar y chequear los resultados de los dos Hipódromos más importantes del Área Metropolitana de Buenos Aires o para chequear los resultados de las diferentes loterías (algo de lo cual se puede leer más aquí).

Ya sea por gusto o tradición, los bingos siguen siendo una parte de la vida de muchos argentinos. Y no hay duda que eso va a seguir así por un largo tiempo.

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